El informe “Manifiesto para la Transformación con Inteligencia Artificial”, publicado por McKinsey & Company, revela que las organizaciones que están capturando mayor valor de la inteligencia artificial no se diferencian por el acceso a tecnologías más avanzadas, sino por su capacidad para transformar integralmente la forma en que operan, toman decisiones y generan crecimiento.
El análisis, desarrollado a partir de la experiencia de McKinsey acompañando cientos de transformaciones tecnológicas y de inteligencia artificial en organizaciones de distintos sectores alrededor del mundo, plantea que el verdadero desafío para las empresas es desarrollar las capacidades organizacionales necesarias para implementar, escalar y generar valor de manera sostenida.
Según el informe, muchas compañías han logrado avanzar en la adopción de soluciones basadas en inteligencia artificial; sin embargo, pocas han conseguido traducir estas inversiones en ventajas competitivas duraderas. La diferencia radica en la capacidad de integrar la tecnología dentro de la estrategia empresarial, alineando liderazgo, talento, procesos, datos y plataformas tecnológicas alrededor de objetivos de negocio claramente definidos.
McKinsey destaca que las organizaciones más exitosas enfocan sus esfuerzos en oportunidades capaces de generar impacto económico tangible, evitando dispersar recursos en múltiples iniciativas de bajo valor. Estas empresas priorizan casos de uso con capacidad de transformar operaciones, mejorar la productividad, fortalecer la experiencia del cliente o acelerar el crecimiento, concentrando sus inversiones en aquellas áreas donde la inteligencia artificial puede producir resultados medibles.
El estudio también señala que las transformaciones más exitosas son lideradas desde la alta dirección y no exclusivamente desde las áreas tecnológicas. Los líderes empresariales desempeñan un papel central en la definición de prioridades, la asignación de recursos y la movilización de la organización para impulsar el cambio. Cuando la inteligencia artificial se convierte en una prioridad estratégica respaldada directamente por los responsables del negocio, las probabilidades de generar valor aumentan significativamente.
“La conversación sobre inteligencia artificial ha evolucionado con enorme rapidez. Hoy el reto para las organizaciones no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas, sino en desarrollar las capacidades que les permitan transformar la manera en que operan y generan valor. Las empresas que están obteniendo mejores resultados son aquellas que han logrado integrar la inteligencia artificial dentro de su estrategia, su cultura y sus procesos de toma de decisiones”, afirmó Antonio Novas, Senior Partner de McKinsey & Company y Managing Partner para la operación en República Dominicana.
La firma sostiene que las organizaciones líderes invierten simultáneamente en la atracción de perfiles especializados y en el fortalecimiento de las capacidades internas de sus colaboradores. Más allá de incorporar expertos en tecnología o analítica avanzada, estas compañías promueven el desarrollo de habilidades que permitan a los equipos utilizar la inteligencia artificial como una herramienta cotidiana para mejorar su desempeño y acelerar la innovación.
En cuanto a la relevancia de construir plataformas tecnológicas robustas y escalables, las empresas líderes consideran la infraestructura tecnológica y los datos como activos estratégicos que facilitan la innovación continua. Este enfoque les permite desarrollar nuevas soluciones con mayor eficiencia, reducir tiempos de implementación y ampliar rápidamente los beneficios obtenidos a distintas áreas del negocio.
La calidad y disponibilidad de los datos constituye otro elemento fundamental. McKinsey señala que la inteligencia artificial solo puede generar resultados consistentes cuando las organizaciones cuentan con información confiable, accesible y adecuadamente gestionada. Por esta razón, las compañías más exitosas fortalecen permanentemente sus capacidades de gobernanza de datos y desarrollan arquitecturas que facilitan el acceso seguro y oportuno a la información.
Asimismo, el estudio advierte que uno de los principales obstáculos para capturar valor mediante inteligencia artificial es la falta de adopción. Muchas iniciativas fracasan no por limitaciones tecnológicas, sino porque no logran integrarse de manera efectiva a los procesos y dinámicas de trabajo de las organizaciones. En respuesta a este desafío, las empresas líderes diseñan sus soluciones teniendo en cuenta desde el inicio las necesidades de los usuarios finales, la transformación de procesos y la gestión del cambio requerida para asegurar resultados sostenibles.
A medida que la inteligencia artificial adquiere capacidades más avanzadas, aumentan las expectativas de clientes, reguladores, inversionistas y colaboradores respecto a la transparencia, seguridad y uso ético de estas tecnologías. Por ello, las organizaciones líderes incorporan mecanismos de supervisión y gestión de riesgos desde las etapas iniciales de diseño e implementación, fortaleciendo la confianza de sus grupos de interés y reduciendo posibles vulnerabilidades.
Otro aspecto abordado es el surgimiento de una nueva generación de sistemas de inteligencia artificial capaces de ejecutar tareas complejas con mayor autonomía. Estas tecnologías, conocidas como sistemas agentes o agentic AI, están ampliando significativamente las posibilidades de automatización y apoyo a la toma de decisiones en funciones empresariales críticas. McKinsey considera que esta evolución representa una de las oportunidades más relevantes para incrementar la productividad y acelerar la transformación organizacional durante los próximos años.
Para McKinsey, la inteligencia artificial representa una oportunidad histórica para reinventar la manera en que las organizaciones operan y compiten. Sin embargo, el éxito no estará determinado por la adopción de una herramienta específica, sino por la capacidad de construir organizaciones preparadas para aprender, adaptarse e innovar continuamente en un entorno de cambio acelerado.

