Nuevos tiempos, nuevas formas de casarse. A las bodas sin barra libre, temáticas, con entrada libre (previo pago) o que se eternizan durante días entre prebodas y posbodas, se suma una variedad cada vez más frecuente: las celebraciones adults only, solo para adultos. Nada de bebés. Ni niños. Al entregar las invitaciones los novios piden expresamente a amigos y familiares que, si tienen hijos, mejor los dejen en casa. Hay quien ya lo denuncia como una muestra de niñofobia.
El debate está servido.
Mejor sin niños pequeños. Si en los últimos meses (incluso años) se ha casado alguien de tu entorno es probable que te haya pasado: cuando recibes la invitación te das cuenta de que incluye una posdata, una pequeña nota en la que los novios avisan de que será una celebración “solo para adultos”. Es un apunte más, igual que el dedicado al dress code, el que informa de si habrá o no bus o el que detalla el cronograma de la ceremonia, el cóctel, el banquete y la fiesta.
El dato: 14%. Llega una búsqueda en Google para comprobar que las bodas adults only son cada vez más comunes en España. Se habla del tema en foros y webs especializadas y hay wedding planners que admiten que ya no se extrañan cuando los novios les dicen que quieren disfrutar de su día sin bebés ni niños.
¿Cómo de común es? Según Bodas.net, bastante. Sus datos muestran que el 14% de los enlaces ya son adults only, lo que equivale a uno de cada siete. No está mal en un país donde se celebran entre 160.000 y 180.000 cada año. Otras empresas dedicadas a la organización de eventos aseguran que en la mayoría de las bodas en las que participan los novios piden que los invitados no lleven niños.

¿Por qué sin niños? Probablemente cada pareja tenga una respuesta diferente. Pero como explicaba hace unos meses El Confidencial, hay una serie de factores que ayuda a entender el fenómeno. Para empezar, aceptar niños en una boda suele conllevar un mayor esfuerzo logístico (y costes) para los organizadores.
No es obligatorio, pero sí habitual que los novios contraten animación infantil y cuidadores. Con niños de por medio también hay que pensar en menús infantiles (bastante más baratos que los adultos, pero que en ocasiones pasan de 50€) o en los riesgos que presenta el lugar en el que se celebre el evento, sobre todo si se trata de una finca en la que resulta fácil perder de vista a los pequeños.
Cambio de dinámica. Las complicaciones logísticas y presupuestarias no son los únicos motivos que pueden llevar a una pareja a cerrar las puertas a los niños. Hay novios que quieren que los invitados disfruten de forma despreocupada, sin estar pendientes de sus hijos, o que prefieren ahorrarse la imagen de niños correteando por los salones o llorando en la iglesia, en plena ceremonia.
“Muchas parejas quieren una celebración más alineada con un ambiente elegante, relajado o tipo adults only, donde la presencia de niños puede cambiar la dinámica”, explica a El Confidencial Mireia Baró, wedding planner.
Tu boda, tus normas. El fenómeno de las nupcias sin niños es interesante porque conecta con una tendencia mayor: la redefinición de las propias bodas.
Durante décadas las celebraciones podían tener su toque propio, pero habitualmente seguían una pauta predefinida y bastante rígida. Hoy las cosas son distintas. El abanico se abre. Y los novios diseñan la ceremonia y la celebración adaptándose a sus propios gustos. “Las parejas priorizan hacer su boda a su manera, sin seguir tanto las normas tradicionales”, comenta Baró.
El abanico se amplía. Para empezar, cambian las propias ceremonias. El porcentaje de enlaces católicos se ha desplomado desde los años 90. En cuanto a la forma de organizar el banquete y la celebración, el catálogo no para de abrirse: hay quien opta por formato cóctel o banquete tradicional, quien quiere que su fiesta sea temática (medieval, por ejemplo) y quien destierra la barra libre.
También se han diversificado los servicios disponibles, con photocall, ‘hora loca’, tatuadores, cuidadores de mascotas o pirotecnia, entre un larguísimo etcétera. En un giro que va más allá hay incluso quien replantea el concepto de boda y opta por celebraciones ‘sologámicas’, en las que participa un solo ‘novio’.
El boyante negocio del “adults only”. Hay otra razón por la que las bodas sin niños resultan tan interesantes: conectan con un fenómeno más amplio: los servicios adults only. Bajo esa etiqueta pueden incluirse por ejemplo hoteles, restaurantes o cruceros (entre otros negocios) que solo aceptan adultos.
Al igual que ocurre con las bodas vetadas a niños, no todo el mundo comparte su filosofía. De hecho hay quien cree que crear espacios vetados a los más pequeños es desconsiderado, cuando no un acto de discriminación flagrante y niñofobia.
Imágenes | Carlo Buttinoni (Unsplash) y Mark Zamora (Unsplash)

