La inteligencia artificial (IA) generativa y agéntica (que requiere poca o nada de intervención humana) está transformando los procesos del sistema financiero, al reducir hasta un 50% el tiempo de aprobación de créditos y disminuir los costos operativos asociados a su procesamiento.
Así lo destaca el más reciente informe global sobre el futuro de las finanzas elaborado por Boston Consulting Group (BCG), el cual indica que estas tecnologías permiten automatizar tareas complejas de evaluación de riesgos, agilizando el análisis de solicitudes de financiamiento y mejorando la eficiencia operativa de las entidades financieras.
El informe advierte que la digitalización tradicional no ha sido suficiente para contener el crecimiento de los costos del sector. En América Latina, el indicador de gastos operativos sobre activos permaneció estancado en 3.1% durante los últimos cuatro años, mientras que la nómina del sistema bancario aumentó, en promedio, un 2% anual en ese mismo período, lo que limitó parte de las ganancias de eficiencia obtenidas con las primeras iniciativas de transformación digital.
BCG sostiene que la incorporación de modelos avanzados de IA representa una nueva etapa en la modernización de la banca, al permitir automatizar procesos que antes requerían intervención humana intensiva.
En el segmento de banca patrimonial y privada, el estudio señala que estas herramientas pueden incrementar hasta un 30% los ingresos por comisiones. La mejora responde a que los gestores destinan menos tiempo a tareas administrativas y más a la atención personalizada de los clientes y a la comercialización de productos de inversión.
El informe también resalta los beneficios en materia de gestión de riesgos y cumplimiento regulatorio. Según BCG, la implementación de sistemas basados en IA mejora en más de un 30% la detección temprana de fraudes y fortalece la prevención de la morosidad mediante modelos de análisis predictivo en tiempo real.
Para República Dominicana, donde el sistema financiero avanza en su proceso de transformación digital, estas tecnologías podrían contribuir a elevar la eficiencia operativa de las entidades y reforzar la administración del riesgo.
Asimismo, permitirían preservar los márgenes de rentabilidad en un entorno en el que las instituciones financieras dependerán cada vez menos de los altos diferenciales de tasas de interés y más de la productividad y la innovación tecnológica.

