El bate de Marcell Ozuna no sincroniza en unos Piratas con arranque de playoffs

Detrás de la firma de Bryan O´Hearn (2 años por US$29 millones), la de Marcell Ozuna (US$12 millones por un año) fue la contratación más alta de los Piratas previo a la campaña 2026.

Usarlo como una posible pieza de cambio antes de la fecha límite (con una buena primera mitad), contar con un bate de poder en la parte media de la alineación, o incluso negociar un año adicional de opción mutua por US$ 16 millones que está presente en su contrato, eran opciones viables en Pittsburgh.

Hasta que llegaron los primeros 11 juegos. 

El jardinero de 35 años y veterano de 14 campañas batea .070 ( 3 hits en 43 turnos), sin jonrón ni remolcada, 12 ponches, registra un OPS de .236, y un OPS+ de -30, esto es, que su rendimiento está un 130 % por debajo de la media de la MLB.

Si bien su tasa de ponches es de 25 %, su BABIP (promedio de bolas puestas en juego) es de apenas .080, lo que indica que cuando hace contacto no encuentra los espacios o batea con poca fuerza (32.3% de Hard-Hit, percentil 18, el 82 % de los peloteros le pega más duro.

Marcell Ozuna #24 de los Piratas de Pittsburgh contra los Cachorros de Chicago en Wrigley Field el 10 de abril de 2026 en Chicago, Illinois. (MICHAEL REAVES/GETTY IMAGES/AFP)

Emular el 2023

No es la primera vez que Ozuna tiene un inicio débil. En 2023, al finalizar abril (sus primeros 25 partidos), el de Boca Chica bateaba .085 (de 59-5), con dos jonrones, dos empujadas, OPS de .397 y OPS+ de 10 (su producción estaba un 90 % por debajo de la MLB).

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