Justo dos décadas después de comenzar su programa de dopaje y de hacer público los nombres de los infractores, la Major League Baseball puede ilusionarse con estar cerca de controlar uno de esos orificios por donde se erosionaba una parte de su crédito; el dopaje.
Y la República Dominicana, como segundo suministrador de talento tanto al espectáculo principal como a la zona de desarrollo, igual ve reducir sus casos a mínimos históricos en temporada normal, aunque en 2025 siguió a la cabeza, como ha ocurrido en los últimos seis años.
De acuerdo a los datos suministrados por la MLB a Diario Libre, durante el año pasado hubo 14 suspensiones en todo el sistema, 12 de ellas en ligas menores, donde se superó las 17,000 pruebas entre orina y sangre.
El stanozolol (5) y la boldenona (3) fueron las sustancias más comunes y la Dominican Summer League (4) el circuito con más casos.
Dentro de esa docena que falló en las fincas hubo seis dominicanos, dos venezolanos, dos estadounidenses, un cubano y un mexicano. A ellos se sumaron los casos en la MLB del lanzador venezolano José Alvarado (Filis) y el jardinero curazoleño Jurickson Profar (Bravos), únicos positivos entre las 11,000 pruebas realizadas entre enero y diciembre del año pasado.
La de 2025 se trata de la menor cantidad de duartianos que fallan en los laboratorios, cuando se excluye las dos de 2021. Ese derrumbe obedeció a una reducción en las pruebas en medio de una reconfiguración del programa y la estructura de las ligas en un año que solo arrojó seis casos en sentido general.

