La carrera contrarreloj de los equipos de rescate para hallar sobrevivientes continúa este viernes, dos días después del devastador deslave que dejó más de 550 muertos en la frontera entre Nepal y China, mientras persiste la amenaza de nuevas riadas.
Los miles de rescatistas desplegados a ambos lados de la frontera recuperaron hasta ahora 552 cuerpos — 547 en Nepal y cinco en China — de la inmensa masa de lodo que el miércoles sepultó viviendas, derribó puentes y arrastró vehículos tanto en Nepal como en la región autónoma china del Tíbet.
Además, cerca de 1,400 personas están desaparecidas, entre ellas cientos de excursionistas que visitaban el Himalaya y decenas de peregrinos hindúes que se dirigían al nevado sagrado tibetano de Kailash.

