Por la Redacción.- Ramón Benito Suárez / Editor
Los jóvenes pasan casi 5 horas diarias en redes sociales. Para muchos, son fuente de entretenimiento, amistad e incluso activismo. Pero también de ansiedad, baja autoestima y ciberacoso.
Un estudio global de 2026 revela que el 63 % de los adolescentes entre 13 y 24 años se siente presionado por mantener una imagen “perfecta” en línea.
Likes, seguidores y comparaciones constantes con influencers generan una carga emocional que pocos adultos logran ver.
Ves a todos felices, viajando, con el cuerpo ‘ideal’… y te preguntas por qué tú no”, confiesa Jesús Mateo, de 16 años, residente en el sector Los Ríos, del Distrito Nacional.
El ciberacoso agrava el problema: 1 de cada 3 jóvenes ha sufrido burlas, rumores o exclusión en redes. A diferencia del bullying escolar, esta forma de violencia no termina al salir del aula.
Pero no todo es negativo. Plataformas como TikTok e Instagram también sirven para aprender, crear arte, hablar de salud mental o movilizarse por causas climáticas y sociales.
Ante este doble filo, la solución no es prohibir, sino educar. Expertos abogan por “alfabetización digital emocional” en escuelas y hogares, y por regulaciones que protejan a menores sin censurar su voz.
Porque en la era digital, lo más importante no es cuántos likes tienes… sino cómo te sientes contigo mismo.

