Estados Unidos parece haber entrado en una fase decisiva de su estrategia contra el Gobierno de Nicolás Maduro: advertencias aéreas severas, un inusual despliegue militar en el Caribe y una ola creciente de cancelaciones de vuelos internacionales han convertido el espacio aéreo venezolano en una zona casi desierta.
En Washington, cuatro altos funcionarios confirmaron a Reuters que la administración Trump está a días -o incluso horas- de activar una “nueva fase de operaciones”, con planes que van desde acciones encubiertas hasta opciones más agresivas que la Casa Blanca todavía no descarta.
La señal más visible de esta escalada provino el viernes, cuando la Federal Aviation Administration (FAA) emitió una alerta urgente a pilotos y aerolíneas sobre una “situación de seguridad que se deteriora rápidamente” en torno al espacio aéreo venezolano.
La advertencia, que menciona actividad militar intensificada y riesgos a “todas las altitudes”, no prohíbe los vuelos, pero sí elevó el nivel de precaución al máximo operativo. El impacto fue inmediato: en menos de 48 horas, las principales aerolíneas de la región comenzaron a retirarse.

