La economía de subsistencia de Cuba, especialmente crítica después del bloqueo de petróleo venezolano hacia la isla ordenado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está poniendo en serios aprietos a empresas españolas, tanto a grandes (aerolíneas y hoteleras) como a pymes, que se han visto obligadas a reducir o reformular su operativa en el país.
Empresarios españoles que trabajan en la isla caribeña consultados por EFE confirman las dificultades para operar y para cobrar, especialmente después de la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por parte de EE. UU. el pasado 3 de enero, y de que EE. UU. decretara el fin de la exportación de petróleo a Cuba desde Venezuela, que envía el 30 % del que necesita la isla, y amenazara con aranceles a quienes suministraran crudo a La Habana.
Esta semana ha sido especialmente complicada allí, con nuevos anuncios de cancelaciones de vuelos, apagones que dejaron un 64 % de la isla sin energía, racionamiento de combustible y un peso en mínimos históricos.
Difícil trabajar y cobrar
Con este panorama se ha hecho todavía más difícil trabajar, señala un empresario español que lleva más de dos décadas en el país y que prefiere, como muchos de sus colegas, no dar su nombre “para no complicar aún más las cosas”.
La única asociación de empresarios autorizada en la isla, que agrupa a unos 150 empresarios españoles, prefiere también no dar declaraciones.

