Estados Financieros de SeNaSa Revelan Pérdidas Récord y Riesgo para la Salud Pública

El Seguro Nacional de Salud (SeNaSa), institución que sostiene la cobertura de más de siete millones de dominicanos, atraviesa en silencio la peor crisis financiera de toda su historia. Los estados financieros preliminares al 31 de diciembre de 2024 revelan un deterioro tan profundo que compromete no solo la estabilidad del asegurador estatal, sino también la continuidad de los servicios médicos, la viabilidad de cientos de proveedores y la seguridad social misma.

El derrumbe no ocurrió de un solo golpe. Los números muestran que el déficit operativo se disparó durante 2023 y 2024, años en los que el gasto en reclamaciones médicas superó sistemáticamente a los ingresos por cotizaciones, generando una brecha acumulada que ya roza niveles estructurales. El resultado es contundente: SeNaSa cerró 2024 con una pérdida del ejercicio de RD$ 8,331 millones y pérdidas acumuladas por RD$ 14,538 millones, erosionando completamente su patrimonio y ubicándola en insolvencia técnica.

El documento oficial es claro: el capital aportado de RD$ 3,293 millones no es suficiente para absorber una pérdida del tamaño actual. El deterioro patrimonial supera en más de cuatro veces el capital institucional. Cualquier aseguradora privada en estas condiciones habría sido intervenida por las autoridades. SeNaSa continúa operando únicamente porque es una entidad pública estratégica, pero sus números indican que lo hace a costa de una creciente presión sobre clínicas, médicos, laboratorios y otros proveedores del sistema.

El origen del colapso: gastos superiores a ingresos y un sistema tensionado

El estado de resultados muestra que los ingresos totales de SeNaSa en 2024 fueron de RD$ 75,407 millones, pero los gastos en reclamaciones médicas alcanzaron RD$ 78,970 millones, generando un déficit operativo inmediato incluso antes de incluir costos administrativos, personal, auditoría médica y otras erogaciones esenciales. El desbalance ocurre porque, mientras los costos de los servicios de salud crecieron aceleradamente, las primas y aportes del sistema permanecieron prácticamente estáticas.

Este descalce entre ingresos y egresos explica el punto exacto donde el déficit comenzó a dispararse: cuando las reclamaciones superaron los aportes en más de RD$ 3,500 millones durante los últimos meses de 2023 y se profundizaron drásticamente en 2024. A partir de ese momento, SeNaSa empezó a financiar sus operaciones posponiendo pagos, acumulando pasivos y consumiendo el poco patrimonio que quedaba.

La alerta roja: reservas técnicas récord y explosión de reclamaciones pendientes

La señal más alarmante del informe es el tamaño de las reservas técnicas, el mecanismo legal que obliga a las aseguradoras a provisionar dinero para cubrir servicios médicos ya prestados, facturados o no facturados. SeNaSa reporta reservas superiores a RD$ 33,657 millones, de los cuales:

RD$ 13,853 millones corresponden a reclamaciones pendientes de liquidación, es decir, servicios prestados pero aún en proceso de validación.

RD$ 6,306 millones a reclamaciones ya aprobadas pero aún no pagadas.

Miles de millones adicionales en IBNR (reclamaciones ocurridas pero no reportadas).

Lo que esto significa en la práctica es que SeNaSa no tiene suficiente liquidez para pagar lo que ya debe, mucho menos para enfrentar los servicios que se generarán en los próximos meses. El informe de antigüedad de reclamaciones indica que más de RD$ 8,579 millones superan los 61 días pendientes, un retraso inaceptable para cualquier aseguradora, pública o privada.

Efectivo insuficiente: RD$ 107 millones para enfrentar obligaciones de más de RD$ 20,000 millones

La situación de liquidez es todavía más crítica: SeNaSa dispone de apenas RD$ 107 millones en efectivo y bancos, una cifra irrisoria frente a sus obligaciones inmediatas, que superan los RD$ 20,159 millones solo en reclamaciones pendientes con prestadores de servicios de salud.

La brecha entre efectivo y obligaciones es tan profunda que, desde una perspectiva financiera forense, refleja una crisis de pago inminente. De hecho, el índice de inversión disponible para respaldar reservas técnicas es de apenas 0.30, cuando la normativa espera que las reservas estén totalmente respaldadas por inversiones líquidas y seguras. Esto implica un potencial incumplimiento regulatorio frente a la SISALRIL y un riesgo sistémico significativo.

Repercusiones directas sobre el sistema de salud

1. Proveedores al borde del colapso financiero

Las clínicas, laboratorios y médicos dependen del flujo constante de pagos para operar. Cuando una ARS acumula atrasos superiores a 60 o 90 días:

Aumenta el costo financiero de las clínicas.

Se limitan compras de insumos médicos.

Se posponen pagos de nóminas y suplidores.

Se paralizan proyectos de ampliación o renovación de equipos.

Algunos proveedores podrían incluso retirarse de la red, dejando a miles de pacientes sin acceso a servicios esenciales.

2. Riesgo real de interrupción en los servicios a los afiliados

Si SeNaSa continúa acumulando reclamaciones sin capacidad de pago, los prestadores podrían imponer restricciones o exigir garantías previas a la atención, generando:

Aumentos en tiempos de espera.

Limitaciones en procedimientos de alto costo.

Negación temporal de servicios no vitales.

Riesgo de judicialización del acceso a la salud.

3. Impacto en la credibilidad del sistema de seguridad social

El seguro estatal es la columna vertebral del sistema dominicano. Un colapso financiero no afectaría solo a SeNaSa, sino que erosionaría la confianza pública en el modelo de aseguramiento y pondría sobre la mesa la necesidad de una reforma urgente.

¿Quién responde por esta crisis?

Los datos financieros apuntan a fallos estructurales en tres áreas:

Control del gasto: El costo médico creció más rápido que la capacidad financiera del sistema, sin mecanismos correctivos oportunos.

Planificación presupuestaria: No se ajustaron las primas ni se tomó en cuenta la inflación médica acumulada.

Gestión del riesgo: La acumulación masiva de reservas técnicas indica un sistema al borde de perder su capacidad operativa.

Una auditoría independiente —financiera, actuarial y forense— será indispensable para determinar responsabilidades y proponer correctivos.

Perspectiva: el país enfrenta una crisis que ya no se puede ignorar

Los estados financieros de SeNaSa no son un documento técnico más: son una advertencia clara de un desbalance insostenible que amenaza la cobertura de salud pública. La combinación de pérdidas multimillonarias, reservas técnicas infladas, liquidez casi inexistente y retrasos masivos de pago configura una tormenta perfecta que requiere respuestas urgentes, transparentes y responsables por parte de las autoridades.

El colapso de un asegurador estatal no se mide en balances; se mide en vidas afectadas. Los números están sobre la mesa. Ahora toca que el país los enfrente.

 

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