La presente guerra en el Medio Oriente está comenzando a generar diferentes repercusiones en la economía global, pero ninguna tan rápida y extensa como el negativo impacto al comercio aéreo internacional.
Por más de 10 días la región del golfo Pérsico se ha visto envuelta en una guerra abierta entre varios países, siendo el uso de armas en el espectro aéreo la principal herramienta de guerra en el conflicto.
Desde misiles balísticos hasta drones suicidas, el espacio aéreo de la región se ha visto congestionado de todo tipo de municiones y aeronaves militares cursando sus cielos, lo que ha llevado a que el comercio aéreo de la región se detenga casi en su totalidad.
Principales hubs
Por décadas, las principales economías del golfo han ido diversificando sus fuentes de ingreso, partiendo de economías centralizadas en la exportación de petróleo y gas natural a economías altamente diversificadas donde el turismo y la conectividad aérea cada vez más juegan un papel preponderante.
Los tres principales hubs aéreos de la región son Doha (Qatar), Dubái y Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos), siendo Dubái el aeropuerto de más tránsito de pasajeros en el mundo con 95.2 millones anuales.
Entre estos tres grandes aeropuertos de conexión aérea transitan más de 195 millones de personas cada año, lo que, visto como región, significa alrededor de 9.5 % del tráfico de pasajeros a nivel global, donde una gran mayoría (70 % en el caso de Abu Dhabi), son pasajeros de conexión que no necesariamente van a países de la región.
El posicionamiento estratégico de estos hubs aéreos es tal que los tres están geográficamente localizados a menos de 8 horas de más del 80 % de la población global, conectando a Europa, África y Asia.
A esto se añade el proyecto futurista Visión 2030 de Arabia Saudita, en el que se planea convertir el aeropuerto de la capital de Riad en un hub global para pasajeros y logística.
Con una inversión que sobrepasa los 30 mil millones de dólares, se estima que para 2030 unos 120 millones de pasajeros transiten por este nuevo hub.
Previas crisis en la región
Exceptuando la reciente pandemia del Covid-19, la última vez que esta región se vio afectada por una disrupción significativa de su tráfico aéreo fue en 2017, cuando Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin prohibieron el paso de aeronaves de Catar a través de su espacio aéreo.
Esta disputa duró 4 años y forzó a una de las principales aerolíneas del mundo (Qatar Airways) a desviarse cientos de kilómetros en cada vuelo para evadir estos territorios.
Esto tuvo un impacto significativo en las importaciones de alimentos (hasta ese momento Qatar importaba más del 40 % de sus alimentos por vía aérea), así como una caída precipitosa en inversiones de los países envueltos en la disputa.
En total se estima que el bloqueo le causó al Estado de Qatar una caída de un 24 % de su PIB, o el equivalente a 82 mil millones de dólares.
Disrupciones en el presente
Aunque no está todavía claro qué tan amplia es la disrupción y el impacto económico en la presente crisis, es obvio prever que el impacto a la región será enorme, así como a la economía global.
Millones de pasajeros siguen varados en los diferentes aeropuertos de la región, mientras que el espacio aéreo a su alrededor continúa siendo inseguro para las operaciones comerciales.
Hubs como Doha continúan completamente cerrados, mientras otros como Dubái realizan reducidas operaciones diarias dependiendo de la situación hora por hora.
Millones de pasajeros en todo el mundo que utilizarían esta región para conectar entre destinos tan lejanos como Los Ángeles y Sídney continúan varados en sus respectivas ciudades o han optado por cambiar totalmente de planes y conectar en otra región.
Cada vez más la desesperación de autoridades de la región los lleva a tomar medidas más peligrosas para tratar de tener algo de movimiento.
Colegas pilotos que operan para aerolíneas de la región han comenzado a reportarnos preocupación con algunas de las decisiones de las autoridades en ese sentido, mientras otros se han comenzado a preguntar si es seguro para sus familias continuar viviendo en una zona que, aunque hasta ahora segura en las ciudades individuales, históricamente ha sido convulsa por las guerras regionales.
Como espectadores desde este lado del planeta, solo nos queda esperar que las cosas se normalicen y que el comercio internacional regrese poco a poco a su ritmo normal, pues aunque nos parezca lejos, en esta economía globalizada todos estamos conectados, y disrupciones de este tamaño al otro lado del planeta terminan afectándonos, de una forma u otra, como un efecto dominó.

