A pesar de los avances tecnológicos que ha experimentado la industria de pagos en las últimas décadas, los cuales se han transferido a la República Dominicana, el país aún continúa con un elevado nivel de uso de efectivo en el intercambio de bienes y servicios, situación que limita la inclusión financiera de las personas y las empresas.
El 75 % del consumo promedio que realiza una persona en el país lo paga con dinero físico, una problemática a la que se añade la baja penetración de puntos de venta (POS, en inglés), que es de 17 por cada mil habitantes, una cantidad que en otras naciones de la región, como Costa Rica o Brasil es de 30 y 90, respectivamente.
La afirmación corresponde a Tomás Alonso, gerente general para la República Dominicana y Haití de la empresa Mastercard, quien destacó que, pese a los retos, el país es uno de los que mayor dinamismo y potencial tiene para esa firma en toda Latinoamérica.

