El ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Álvarez, aseguró ayer que la soberanía democrática contemporánea no significa aislamiento ni poder ilimitado, sino autoridad organizada por la Constitución, ejercida por el pueblo y proyectada responsablemente en el ámbito internacional.
Al dictar la conferencia “Soberanía, Constitución y derecho internacional: una relación necesaria”, en el marco de la sexta edición de la Cátedra Juan Pablo Duarte: Democracia Constitucional, que organiza el Tribunal Constitucional (TC), el canciller afirmó que la cooperación internacional, cuando está bien diseñada y sujeta a la Carta Magna, no debilita la soberanía, sino que la fortalece.
“La soberanía no se protege rechazando compromisos, sino negociando reciprocidad, compatibilidad constitucional y preservación de la potestad decisoria interna”, expresó.

