Cuando Robinson Canó debutó en las Grandes Ligas, en mayo de 2005, Ángel Genao apenas tenía 11 meses de nacido. El sábado, cuando se interrumpió el Juego de Estrellas entre Puerto Rico y República Dominicana en la séptima entrada para homenajear a Canó y que este saliera del partido aplaudido, su sustituto en la intermedia fue Genao.
No fue un movimiento al azar del dirigente Carlos Gómez. Fue una decisión bien pensada por la Fenapepro, una entrega del testigo del intermedista dominicano que mejores números ha colocado en la MLB a un talento señalado para trascender en el corto plazo y que pisaba por primera vez un estadio de Grandes Ligas.
Genao puede estar disputando sus últimos días con las punteras Águilas Cibaeñas, tras una primera campaña donde ha sido factor para ese buen brinco de los amarillos. En 18 partidos y 56 turnos batea para .321 con un OPS de .734.
Se trata del prospecto número tres de los Guardianes de Cleveland, uno que Baseball America lo coloca como el 37 de todo el sistema de ligas menores y MLB Pipeline en el 62.

