Barrero, una comunidad rural del municipio de Imbert, en la provincia Puerto Plata, se ha convertido en un punto de referencia a nivel nacional e internacional tras la desaparición de la niña Brianna Genao Rosario, de apenas tres años de edad.
Más allá del dolor que mantiene en vilo a sus lugareños, esta localidad arrastra desde hace décadas otra tragedia silenciosa, el abandono total de sus dos vías de acceso.
Las carreteras que comunican a Barrero, el tramo Llano de Pérez, Hoyo de Pérez–Loma Blanca–Barrero— se encuentran en condiciones deplorables, llenas de hoyos y secciones prácticamente intransitables, una situación que empeora de forma dramática con el lodo que se forma en tiempos de lluvia.
A esto se suma la ausencia de un puente sobre el río Hoyo de Pérez, lo que deja a la comunidad prácticamente aislada en temporadas de lluvias que provocan la crecida del afluente.
“Yo tengo 62 años y nunca he visto esa carretera buena”, afirma José Ramón Cabrera, uno de los residentes, reflejando el sentir colectivo de una comunidad que asegura haber sido ignorada por todos los gobiernos.

