Este servicio que ofrece el gobierno dominicano es una intención muy positiva de las autoridades. Cuando se anunció, el país lo recibió con mucho entusiasmo.
De inmediato se hizo una estructura para su funcionamiento, iniciando en su primera fase en la capital de la República Dominicana, es decir, como una prueba piloto a ver cómo funcionaba.
Ambulancias nuevas, personal médico, un local para recibir las llamadas, personal entrenado, en resumen, se gastó un dineral para hacer de esa iniciativa, un servicio bien hecho y que cumpliera con las necesidades de emergencia.
Desde el 2013 opera el servicio, bajo la Ley 140 -13 (Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad) con una visión de dar un servicio a la población de óptima calidad.
Desde esa fecha este servicio ha crecido, pero no igual la apreciación de la ciudadanía.
Un caso que ha movido a preocupación de la población, es “la preguntadera de los operadores” a la hora de un reporte de emergencia. Sabemos que son reglas propias del servicio, pero hay casos denunciados de “personas que han fallecidos”, por la tardanza de las ambulancias en llegar.
Hoy el gobierno ha expandido el servicio a varias provincias con el objetivo de responder necesidades en casos que requieran una atención rápida y precisa.
Pero `por qué las quejas de la población permanecen, en lo referente, a la llegada tarde de las ambulancias y el cuestionario tedioso al reportar un caso, que ha provocado las muertes de muchas personas por “llegar en el momento requerido”.

