Cada año, la llegada del Día de Reyes revive una discusión que va más allá de los juguetes y las celebraciones infantiles. Se trata de una contradicción profunda entre la tradición cultural, la normativa legal, la práctica educativa y el sentido social de una de las fechas más significativas para las familias dominicanas.
El sacerdote católico Gregorio Alegría lo resume con claridad: es una “contradicción internos internos” que el Día de Reyes sea considerado por la Iglesia como día de precepto y, al mismo tiempo, sea un día laborable.
Para Alegría, obligar a los niños a asistir a la escuela el 6 de enero desconoce la naturaleza misma de la festividad, centrada en la ilusión infantil, la convivencia familiar y el disfrute de los regalos que, simbólicamente, igualan a niños ricos y pobres.
En la práctica, esa contradicción genera caos: muchos padres no envían a sus hijos a la escuela, algunos docentes no están de acuerdo con impartir clases, y el sistema educativo termina funcionando a medias. “Eso no es educativo, no es social y tampoco favorece a la familia”, sostiene el sacerdote, quien apoya que el Día de Reyes sea declarado inamovible y no laborable el mismo día.
La Ley 139-97, la cual regula los días feriados en República Dominicana, estipulando que aquellos que caen martes o miércoles se mueven al lunes anterior, y los que caen jueves o viernes se mueven al lunes siguiente.

