Del poder al olvido: la historia circular de las rotondas en el Distrito Nacional

A principio del siglo XX algunos países, principalmente europeos y Estados Unidos, comenzaron a construir rotondas como una solución al atascamiento, para mejorar el flujo vehicular en algunas ciudades, y desde entonces hay quienes defienden ese diseño vial, mientras que otros lo rechazan, alegando obstáculos para la circulación, aumento de la inseguridad para peatones y eliminación de elementos de marca ciudad. 

En el Distrito Nacional han sido eliminadas seis rotondas en vías de gran flujo vehicular, pero todavía quedan 5, en algunas de las cuales se forman taponamientos. En algunos países como Francia, España, México, Argentina, Jamaica, Colombia y otros, las rotondas funcionan sin ninguna dificultad y se atribuye al buen uso por parte de los conductores y a la rigurosidad en la aplicación de las leyes de tránsito.

Para sus defensores, las rotondas son mejores para la fluidez vehicular porque la mayoría carece de semáforos. Se reduce el tiempo de espera de los vehículos, son más seguras porque evitan los choques frontales, reduciendo en 75% los accidentes con lesiones y en un 90% los fatales, el consumo de combustibles disminuye y no requieren electricidad.

Los que las rechazan aseguran que pueden colapsar cuando el tráfico es pesado, dependiendo del flujo vehicular, son más inseguras para los peatones y se necesita para su construcción un área más grande que una intersección. 

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