El gobierno estadounidense cerró parcialmente sus servicios este miércoles a causa del desacuerdo entre demócratas y republicanos sobre una extensión presupuestaria, lo que llevó a la Casa Blanca a amenazar con despidos “inminentes”.
El Senado, donde es necesaria una mayoría de 60 votos (de 100) para aprobar un proyecto de gasto público de los republicanos, fracasó en una nueva votación, la tercera en menos de 24 horas.
El Ejecutivo estadounidense está “trabajando con agencias en todos los ámbitos para identificar dónde se pueden hacer recortes… y creemos que los despidos son inminentes”, declaró la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
Según la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), 750,000 funcionarios federales están afectados por este cierre administrativo, que amenaza con prolongarse.
El Senado no vuelve a reunirse hasta el viernes.
Algunos de esos funcionarios han recibido la notificación de que deben quedarse en casa, sin sueldo, mientras que otros deben seguir acudiendo a su puesto de trabajo, también sin cobrar, hasta que no se apruebe la extensión.

