Más de 15.000 muertes pueden atribuirse al cambio climático al final de este verano boreal en las principales ciudades europeas, afirman investigadores en un trabajo aún preliminar, pero cuyo interés ha sido reconocido por otros científicos.
“Centrado en 854 ciudades europeas, este estudio concluye que el cambio climático es la causa del 68% de las 24,400 muertes que se atribuyen al calor este verano”, destaca un comunicado emitido el miércoles por los dos institutos británicos a los que pertenecen los autores, el Imperial College London y la London School of Hygiene & Tropical Medicine.
Concluyen que entre 15,013 y 17,864 fallecimientos relacionados con el calor este verano no se habrían producido sin el calentamiento global en estas ciudades que, por otra parte, solo representan un tercio de la población europea.
Se trata de la primera estimación a gran escala sobre los efectos sanitarios de una temporada estival marcada en el Viejo Continente por temperaturas especialmente elevadas.
Se han observado varias olas de calor y el verano ha sido el más caluroso jamás registrado en varios países, como España, Portugal y Reino Unido.
Los efectos de las altas temperaturas sobre la salud son bien conocidos: agravamiento de los trastornos cardiovasculares, deshidratación, trastornos del sueño. Las personas mayores corren mayores riesgos por esta situación.

